El International Summer Camp de Bádminton cerró en Oviedo su edición de 2026 después de cuatro semanas de actividad, divididas en dos quincenas, en las que deportistas de diferentes procedencias compartieron entrenamientos, competición y actividades complementarias dentro y fuera de la pista.
Organizado por la Federación de Bádminton del Principado de Asturias, el campus volvió a combinar el trabajo diario desarrollado por el equipo técnico con la participación de entrenadores invitados y diferentes acciones destinadas a ampliar la formación de los jugadores más allá del entrenamiento habitual.
Francisco Álvarez Dacal, técnico responsable del Centro de Tecnificación Deportiva de Bádminton de Asturias y coordinador del Summer Camp, explica que el trabajo parte de cinco factores que condicionan el rendimiento en bádminton: técnico, táctico, físico, psicológico y estilo de vida. En las categorías de formación, añade, cobran especial importancia la actitud, las habilidades mentales y la capacidad de aprendizaje como elementos que pueden determinar la evolución futura de un deportista.
Esa mirada estuvo presente en la configuración de un programa que buscó complementar el trabajo que los participantes realizan durante la temporada en sus clubes, centros de tecnificación y centros de alto rendimiento. «Tratamos de dar un plus de creatividad, un plus de diversidad y también de experiencias muy diferentes», señala Dacal.
Diferentes miradas sobre la pista

Una de las características de esta edición fue la incorporación de entrenadores con experiencias y procedencias diferentes al trabajo desarrollado por el equipo técnico habitual del campus. Entre ellos estuvo la exjugadora internacional Xu Huaiwen, que centró buena parte de sus sesiones en el individual y en aspectos como la toma de decisiones, la construcción del punto, la lectura del rival y los cambios de ritmo.
También participó la entrenadora estonia Victoria Korobova, que trasladó a pista una propuesta basada en retos y situaciones de juego, mientras que técnicos como Saúl Soto y Javier Martínez Melgarejo se incorporaron durante la segunda quincena al equipo de trabajo junto a Jaime Caso, Xurde Álvarez, Aitana Martínez y Sergio Alonso y Juan Felipe Noguera, bajo la coordinación de Fran Dacal.
El programa reservó además espacio para acercarse al parabádminton. El entrenador Javier Martínez Melgarejo dirigió una jornada en la que los participantes pudieron conocer las particularidades de esta modalidad y trasladarlas posteriormente a ejercicios prácticos en pista. La actividad permitió trabajar desde la experiencia directa y conocer las adaptaciones y exigencias específicas que presenta el parabádminton.
Mujer y Deporte, dentro del programa
El Summer Camp desarrolló también diferentes acciones dentro de las jornadas de Mujer y Deporte, integradas en la programación del campus.
Lorena Uslé abordó la relación entre deporte, salud y rendimiento a través de prácticas de autocuidado. Durante la charla se trabajó sobre hábitos que acompañan el rendimiento deportivo, con especial atención a aspectos como la nutrición, el descanso, la higiene y el cuidado de la deportista.
Xu Huaiwen trasladó este trabajo a la pista con una sesión específica centrada en situaciones y elementos del juego femenino, mientras que Victoria Korobova compartió entrenamiento con las participantes a través de ejercicios y retos planteados desde su experiencia como entrenadora.
Entrenar, competir y compartir
Las cuatro semanas incluyeron también diferentes situaciones competitivas. Las competiciones por equipos permitieron llevar al partido parte del trabajo desarrollado durante los entrenamientos, mientras que el TTR celebrado durante el campus ofreció una primera toma de contacto con la competición para algunos de los jugadores que ya se encontraban inmersos en su preparación de pretemporada.
Fuera de la pista, el programa incorporó actividades de convivencia y ocio, desde propuestas colectivas dentro del propio campus hasta el descenso del Sella en canoa. Una dimensión que, para la organización, forma parte de la experiencia que se pretende construir durante la estancia en Asturias.
«Nos gustaría que, cuando vuelvan a casa y reposen todo, se hayan llevado algunas ideas para ser mejores jugadores, pero, sobre todo, una experiencia más multifactorial, más completa», resume Dacal.
El coordinador apunta además a la apertura al cambio como una de las cualidades fundamentales para aprovechar una experiencia de estas características: estar dispuesto a escuchar otros puntos de vista, probar formas diferentes de ejecutar una acción y modificar aspectos del propio juego. Con esa idea se cerró una nueva edición del International Summer Camp después de un mes en el que la pista fue el centro del trabajo, pero no el único espacio de aprendizaje.